02. El yugo de Kalhamos (2a parte)

Mientras, en la prisión de piedra, Balhok estaba a punto de ser sometido a un nuevo yugo.

La invocación a Kalhamos era uno de los hechizos más terribles de realizar para los miembros de la orden. Para los aprendices, era la máxima expresión de conocimiento que podían recibir. Y no todos ellos lo conseguían. El costo de su realización se cobraba un altísimo precio, como cualquier otro tipo de magia, pero Xysten sabía muy bien que el precio que él debería pagar para satisfacer a su ambicioso líder, era mucho más alto aún.

Echó un rápido vistazo sobre cada uno de los monjes que meditaban sobre el circulo de invocación que había grabado en la piedra. Un total de ocho monjes participaban en el ritual, cada uno de los cuales realizaba su propio conjuro. La fuerza conjunta de sus hechizos, conferiría a Xysten el poder suficiente para invocar a Kalhamos y someter así al prisionero. Todos estaban preparados. Xysten se ubicó en el centro del círculo, cerró los ojos y respiró profundamente. Empezó a elevar los brazos lentamente, con las palmas hacia arriba a medida que las voces del resto de los monjes pasaban de ser un mero susurro a hacerse paulatinamente más sonoras. Continúa leyendo 02. El yugo de Kalhamos (2a parte)

01. El yugo de Kalhamos (primera parte)

Introducción:

En un lejano lugar, a los pies de las áridas montañas del norte, existía hacía tiempos inmemoriales una gran torre negra de la que las leyendas contaban que había sido excavada en roca viva. Allí, tenía su guarida una orden de monjes y aprendices de magia oscura, que adoraban a uno de los más siniestros siervos del mal. En aquellas tierras era conocido como Kalhamos y allí, se invocaba su poder para alcanzar cualesquiera que fueran sus objetivos…

                                              *                  *                  *

La oscuridad devoraba inexorable la estancia, donde tan sólo la lenta cadencia del goteo del agua al precipitarse contra la roca, rompían el ominoso silencio.

Un exangüe hilo de luz, que parecía librar una batalla a muerte para no ser engullido por las tinieblas, penetraba en la estancia a través de unos orificios en lo alto de la negra roca que trataban, con no demasiado éxito,  de hacer las veces de respiraderos. A través de esa tenue claridad se percibía, aún más intensa, la inmensa negrura que lo devoraba todo alrededor.

El olor a humedad y a tiempos ancestrales de eterna clausura, embargaban la sala, cuyos límites apenas se percibían en la oscuridad que todo lo cubría con una atmósfera densa, pesada, casi opresiva.

Las paredes de maciza roca, tal vez excavada en algún emplazamiento subterráneo, o quizás moldeadas a través de la magia hacía tiempos inmemoriales (en cuyo caso eso las convertía en aún más inexpugnables), dejaban entrever marcas que, con el paso del tiempo, el agua había transformado en calcáreas venas que recorrían por doquier la inerte roca. Continúa leyendo 01. El yugo de Kalhamos (primera parte)

Vaciándonos de nosotros mismos – Jorge Bucay

Chuang Tzú fue uno de los filósofos chinos más importantes de la historia, vivió alrededor del 300 antes de Cristo y fue, junto con Lao Tsé (su maestro), uno de los dos pensadores más emblemáticos del taoísmo.

Propone el maestro Chuang Tzú:
Imagínate que viajas en un bote, avanzando tranquilamente por un río sereno, dejándote llevar sin prisa camino de un lago. Continúa leyendo Vaciándonos de nosotros mismos – Jorge Bucay