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El ego como orígen del temor en nuestra vida.

El miedo, ese estado que nos atenaza como especie, que proclama conflictos y libra batallas por defender algo tan insustancial como tener la razón, no es más que el resultado de la identificación con el ego. Todos, en mayor o menor grado, tenemos miedo de algo. Pero hay dos tipos de miedo: el miedo visceral, el que genera un peligro o estado de supervivencia y el miedo mental, causado generalmente por deliberaciones fruto de la anticipación de desastres, bien sea posibles o imaginarios.

Pero, ¿cómo influye el miedo en la percepción de nuestra realidad?

En la realidad cotidiana el miedo puede jugar un papel importante a nivel de supervivencia. Pero si visualizamos, por ejemplo una hoguera, el motivo por el cual no pones tu mano en el fuego, no es por temor. Es porque sabes que te quemarás. No necesitas el temor para evitar un peligro innecesario, sólo un mínimo de inteligencia y de sentido común. Para asuntos tan de índole práctica, resulta útil aplicar las lecciones aprendidas en el pasado, ahora bien, si alguien te amenaza con fuego o con violencia física, puede que experimentes algo parecido al miedo. Te encogerás instintivamente ante el peligro, pero éste no es el estado psicológico de temor del que nos ocupa aquí.

El estado psicológico de temor o miedo, está divorciado de cualquier peligro concreto inmediato y verdadero. Surge de muchas formas: intranquilidad, preocupación, ansiedad, nerviosismo, tensión, pavor, fobia, etc. Este tipo de miedo psicológico, siempre se refiere a algo que podría pasar, no a lago que esté pasando ahora. Tú estás en el aquí y ahora, mientras tu mente se va al futuro. Esto genera una brecha de ansiedad y, si te hallas identificado con tu mente y has perdido contacto con el poder y simpleza del ahora, esa brecha de ansiedad te acompañará continuamente. Siempre podrás enfrentarte con el momento presente, pero nunca podrás hacerlo con algo que es sólo una proyección mental.

No puedes enfrentar satisfactoriamente el futuro. Además, mientras sigas identificado con tu mente, el ego será quien dirige tu vida, como señalé antes.

A pesar de sus elaborados mecanismos de defensa y debido a su naturaleza fantasmal, el ego es muy vulnerable e inseguro y se siente continuamente amenazado.

Ahora bien, recuerda que una emoción es una reacción del cuerpo a la mente. ¿Qué mensaje recibe constantemente el cuerpo desde el ego, el yo falso construido por la mente? PELIGRO! Estoy en peligro! ¿Y cual es la emoción que se genera con este mensaje continuo? Por supuesto, el temor. El miedo parece tener muchas causas: miedo a la pérdida, miedo al fracaso, miedo a ser dañado etc. Per a final de cuentas todo temor es el miedo que el ego siente frente a la posibilidad de morir, de desaparecer. En este estado de identificación con la mente, el temor a la muerte afecta a todos los aspectos de tu vida.

Así pues, el miedo o temor tiene una base mental asociada a un estado de desalineación con el momento presente. Tanto anticipando el futuro, como también cargando con el lastre del pasado.

Todos nos creemos la historia que nos cuenta nuestro ego, basándose en los recuerdos del pasado y de las ilusiones del futuro, justo para hacer que no seamos conscientes de quiénes somos realmente, aquí y ahora, en el único momento que existe fuera de la mente, el momento presente.

Si pudiéramos olvidar por un instante el pasado, sus cargas y condicionamientos, sus limitaciones y el hastío de los ineludibles y repetitivos ciclos de nuestros patrones mentales, podríamos dejar de pensar la vida, para poder así vivirla.

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Pero, cómo? Cierra los ojos…

Imagina que tu cuerpo es un coche, un vehículo que es conducido por el Ser que realmente eres y que éste necesita a ese coche para desenvolverse en esta realidad. Imagina también que tu mente es el GPS del coche, el que te dice cómo ir a algún sitio al que debes llegar, con mayor o menor éxito en función de como haya sido configurado o si ha recibido una correcta actualización de sus “mapas”. Pero… si te paras a observar con detenimiento, tu no eres ese GPS. Nos hemos acostumbrado a identificarnos con esa voz que nos dice cómo llegar a dónde queremos ir pero, tú eres algo más que eso. Eres el conductor. Eres aquel que realmente sabe, no sólo cómo llegar a donde quiere ir sino también a donde va, siempre y cuando dejes de escuchar el ruido incesante de la mente…

Por eso, si reúnes el valor suficiente para silenciar por un instante tu GPS y confías en que tu Ser es más sabio que tu mente (ya que por mucho que sepas o creas que sabes, tu vida terrenal es un parpadeo en comparación con la inefable y eterna experiencia existencial de tu Ser, el autentico ‘conductor’ de tu vida), podrás percibir con claridad la auténtica ruta de tu vida.

Él tiene todas las respuestas que buscas, pero para poder escucharlas tienes que apagar el ruido mental del ego temeroso, que sabe de su existencia finita, de ese GPS que tiene fecha de caducidad y que no para de hacerse notar, de desviar nuestra atención hacia sí mismo, para darse importancia, para poder crear la ilusión de control y para desviar nuestra atención de lo que realmente importa, el momento presente, pues ahí el ego no tiene más poder.

Se nos va la vida porque nos la pasamos eludiendo el momento presente, víctimas de nuestra falta de responsabilidad hacia nosotros mismos y nuestra existencia, cediendo los mandos de ésta a una parte del vehículo demasiado limitada y terrenal, como para comprender la trascendencia de nuestra verdadera misión, en lugar de confiar en el buen criterio de la sabiduría del conductor que realmente somos.

Cada uno de nosotros somos coche, GPS y conductor. Pero le hemos dado poder, demasiado poder a un instrumento que sirve para marcar el camino pero que no sabe a dónde va…

Quieres dejar de tener miedo? Desconecta la voz del GPS, silencia tu mente de ruido, de juicios, de opiniones y qué dirán, de ilusiones, de proyectos para el mañana, de anhelos de completar esa parte de tu ser que sientes ‘vacía’… Y escucha el silencio del ser que te guía, que eres auténticamente tú, ese que conoce los por qués y tiene las respuestas, ese que confía porque piense lo que piense tu ego, Él sabe el verdadero propósito de tu experiencia.

Confía, entrégate al instante presente, disfruta de tu campo, de tu soledad, de la singularidad de lo que eres porque eres único y especial, y lo único que te falta para ser completo es reconocerte y disfrutarte.

Vive cada instante como si fuera, porque así es, lo único que existe! Pruébalo. Cierra los ojos y entrégate! Degusta ese profundo sentimiento de paz y eternidad que sientes cuando estás entregado, cuando aceptas y confías, sin esperar nada pero teniéndolo todo, porque no necesitas nada más: ese instante es ETERNO, no hay temor que pueda entrar ahí, porque estás en tu ser.

Cuando atisbas, aunque sea por breves instantes la conexión con ese estado, todo lo demás deja de tener importancia… Estas en este mundo pero ya no eres víctima de él. Lloras y ríes pero ya no cargas con emociones dañinas, te liberas de culpas y de cargas. No estás aquí para cargar, sino para liberar!

Vive, disfruta, haz lo que te haga sentir vivo, arriesga, sonríe, experimenta, pero siempre SUELTA. El momento presente no te lo puedes llevar contigo, solo puedes vivirlo de instante en instante!

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Publicado por

Blanca Rios Martín

Desde siempre he sido una persona curiosa, inquieta y autodidacta. He estudiado ciencias de la salud diversas, vinculadas a la psicología y a la nutrición. Me fascinan la fotografía, la artesanía, las setas y la gastronomía. Me encanta leer y, sobre todo, escribir.

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