brujula abismatica

El ser que nos guía

Cuando has respirado, aunque sea brevemente, el dulce aroma de tu auténtico ser, se enciende una pequeña llama que ya no puedes apagar. Como un piloto automático que siempre está contigo, alumbrando tu camino tanto en los momentos de luz como en los de oscuridad. Pero es en éstos últimos momentos cuando el  recuerdo de su fulgor se hace más patente, en esos momentos en que crees haber olvidado quién eres y cuál es la voluntad que te guía. En esos momentos, cuando la confusión te atenaza y la memoria se nubla, aún puedes percibir en medio del caos, esa débil melodía que te recuerda tu esencia, y que te sugiere sin voz por donde deberías caminar.

Cuando has perdido el equilibrio entre el recuerdo de tu esencia y la coherencia que rigen tus actos respecto a ella, estás en guerra contigo mismo. Estás librando una batalla interior en la que no puedes ganar, porque no sabes contra qué has de luchar ni cómo. En esa tesitura te sientes confundido, desorientado y  clamas a los vientos pues oyes un susurro que acude en tu ayuda, pero no puedes dar con él porque hace ya tiempo olvidaste seguir sus huellas en la movediza arena, y su rastro se ha perdido. Buscas fuera, a tu alrededor, un reflejo humano en el que mirarte, quizá con las esperanza de que su imagen te recuerde donde se encuentra la tuya propia. Pero hay pocos seres que hoy día conserven intacta su esencia. Cada dia, a cada instante, hay más seres que dejaron de ser ellos mismos para perderse en el abismo de la creencia. Si crees que eres, es que no eres en realidad. No creas pues, solo SÉ.

Creer que eres, creer que sabes, creer que puedes… es tan solo un producto de la imaginación, concebido a través de la mente y forjado a base de opiniones externas, comparaciones no siempre concluyentes y conclusiones precipitadas. Está bien creer, cuándo nos alineamos con todas las frecuencias de nuestro ser, cuando aunamos creencia, pensamiento y sentimiento. Pero de poco sirve creer, de forma aislada, si no va acompañado del pensar y del sentir.

En un entorno en el que la información es poder, hoy todos sabemos de todo, pero… ¿cuánta de esa información es poco más que un mantra repetitivo carente de energía? Todo cuanto te llegue procedente del mundo que te rodea, procedente de los “grandes conocedores” o de aquellos que “trafican” con la información, no es sino un conocimiento adquirido por otros, unas normas impuestas por terceros y unos conocimientos de terceros, que no han sido ni vivenciados ni experienciados por tu ser. Puede parecer que al retransmitirlo, como en una pirámide, se propagará a otros y parecerá que el conocimiento sea tuyo e, incluso a la larga, te acabará definiendo… pero eso continúa sin ser tú esencia. Para hacer tuyo ese conocimiento debes ser capaz de experimentarlo, de concebirlo, de sentirlo y, finalmente de creerlo y hacerlo creer…

Si eso es posible, es posible también aprender a rescatar tu ser, descubrir quién eres a través del recuerdo no-condicionado por la información externa, por la apariencia, por el temor, por el deseo… Sólo si no buscas nada puedes encontrar, porque el mero acto de buscar ya conlleva una limitación.

Recapacita, recuerda, rememora tus momentos de euforia emocional, escucha el mensaje de aquellos instantes en los que fuiste, sin que importara nada más que el mero hecho de estar siendo. Y descubrirás que hay una sutil pero apreciable diferencia entre entre lo que crees que eres y lo que realmente eres, porque tú mismo lo percibirás sin condicionamiento alguno. Y entonces, serás.

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Publicado por

Blanca Rios Martín

Desde siempre he sido una persona curiosa, inquieta y autodidacta. He estudiado ciencias de la salud diversas, vinculadas a la psicología y a la nutrición. Me fascinan la fotografía, la artesanía, las setas y la gastronomía. Me encanta leer y, sobre todo, escribir.

3 comentarios en “El ser que nos guía”

  1. Nuestra esencia siempre está intacta (sino no sería esencia jeje) y tengo la sensación de que la clave para armonizarse con ella es creer en uno mismo. Pienso que el conocimiento y la información no tienen porque ser un mantra repetitivo… el problema viene cuando se utilizan, se poseen, se estructuran y dosifican hasta que se pervierte su razón de ser. Excepto todo eso, lo que se puede y debe hacer es compartir y sí, la experiencia de otros no es la tuya, pero puede aportarte algún aprendizaje sin duda si nuestra actitud o nuestras circunstancias lo permiten.

    Gracias por el escrito, muy inspirador.

  2. Somos consciencia infinita limitada por un ego cuerpo-mente que tiene miedo a la aniquilación. Si nos permitiéramos fluir con el momento presente, dejando que la vida nos viviera, nos daríamos cuenta de lo inútil de la búsqueda de algo que ya somos. Gracias por tus escritos. Te invito a pasar por nuestra web. Un abrazo.

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