Abismática

Los enemigos de tu felicidad: ansiedad, expectativas, negatividad, miedo

Después de muchos años sufriendo la hiper-archi-extendida ansiedad, hubo un día que me revelé y decidí que acabaría con esas crisis incontrolables sin más medicación que mi voluntad y la auto-observación. No fué un proceso corto, pero lo logré. Hace más de dos años que no he tenido que volver a medicarme por causa de la ansiedad y, si en algún momento he tenido algún episodio, he sabido controlarlo con comprensión y mucho amor.

Pero las tensiones de una vida entera, eso es otro cantar. Sigo teniendo recaídas porque mis músculos parecen tener memoria y haberse establecido en el punto de tensión es lo normal. ¡Otro reto a trabajar!

Ansiedad y vivir en el ahora

Muchas personas aseguran que aquellos que sufren de ansiedad es porque viven en el futuro, viven con temor hacia qué es lo que pasará sin poder disfrutar del momento presente, sin poder atender a las posibilidades que tienen ante sí mismos. El temor ciega y uno entra en ese bucle en el que todos los pensamientos negativos sobre lo que puede suceder se acentúan y el nivel de ansiedad aumenta, es en ese momento en el que uno tiene que encontrar la capacidad para parar y pensar.

Tensión y exigencias

A veces las exigencias del entorno y las que nosotros mismos nos ponemos hace que uno necesite dar lo mejor de sí mismo sin que el fracaso pueda formar parte del día a día. No nos lo podemos permitir porque siempre hay que ser el número uno y eso implica un coste altísimo a todos los niveles. Hemos aprendido a ver los fracasos como un fallo sin darnos cuenta de que es la oportunidad de mejorar, de reflexionar y de plantearnos qué soluciones tenemos a nuestro alrededor para salir hacia adelante.

Aprender a sentir optimismo

Aprender a ver la vida desde otro lugar, de otra manera. Aprender a encontrar el lado optimista de todo cuanto nos sucede sin tantas cargas, sin tantas culpas, sin tantas exigencias. Aprender a ver la vida como algo que se puede disfrutar y algo que uno quiere vivir. Aprender que lo que nos sucede no es un mundo, las cosas pueden cambiar y nuestra vida no tiene porqué depender de ello. A veces, los cambios aunque puedan parecernos una desgracia, pueden depararnos una sorpresa maravillosa al final.

Y, cómo no, el miedo

El miedo al cambio, a que no nos acepten, a no ser lo suficientemente válidos… sigue surgiendo de un estado erróneo de la mente: no está presente. Está valorando situaciones futuras por actos que aún no hemos realizado, porque tenemos miedo. ¿Y si nos valoraramos a cada instante por cómo somos, por el camino que ya hemos recorrido, por los obstáculos que hemos sido capaces de salvar, por nuestra capacidad de amar y ser amados, por nuestra capacidad de empatizar, por… todos y cada uno de esos detalles que nos definen como individuos y que nos hace únicos e irrepetibles…?
Estaríamos posiblemente viviendo una vida más rica, más sana, menos estresante y más llena de estímulos.

Pero no podemos romper con un simple pensamiento…

¿O SI…?


Algunos extractos de esta publicación han sido adquiridos en internet pero son de autor desconocido. Contacten conmigo en caso de reclamaciones de derechos de autor.
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Publicado por

Blanca Rios Martín

Desde siempre he sido una persona curiosa, inquieta y autodidacta. He estudiado ciencias de la salud diversas, vinculadas a la psicología y a la nutrición. Me fascinan la fotografía, la artesanía, las setas y la gastronomía. Me encanta leer y, sobre todo, escribir.

2 comentarios en “Los enemigos de tu felicidad: ansiedad, expectativas, negatividad, miedo”

  1. Hola Blanca, seguro que me voy a meter en camisa de once varas, pero la sensación que tengo al leer lo que escribes , como si hubieras sufrido un desamor muy grande y que nada puede llenar ese vacío, a la vez de ver que el tiempo pasa, se agota poco a poco y aquello por lo que luchas esta en otra dimensión, tal vez creas que con la experiencia debería ser mas fácil y mas te acongoja el no consegir tus objetivos.

    1. Hola Xavi!

      No vas mal, tus sensaciones son, precisamente, las que trato de transmitir. Y esas sensaciones tratan de reflejar como me siento yo pero también cómo se puede llegar a sentir cualquier persona al rebasar los cuarenta, con todo el arsenal de fracasos, desamores, decepciones y hastío que podemos cargar a cuestas a esas edades.

      Trato de transmitir el cambio de apreciación de la vida que se asocia al temido declive que todos padecemos al dejar atrás la frescura y desparpajo casi insultantes de la juventud. Y trato de definir, desde mi humilde perspectiva qué cosas empiezan a cobrar valor cuando la fuerza, la potencia y el vigor juvenil dejan de ser la fuerza que te guía en la vida, en tus proyectos y en tu iniciativa y creatividad.

      No quiero decir con este mail que la madurez no tenga cosas geniales, de hecho preparo otro escrito que habla sobre la madurez. Pero en este caso, quería centrarme en el aspecto nostálgico de la madurez justo en ese punto en el que te das cuenta de que el anunciado ‘declive’ físico y emocional, es real.

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