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Que hay más allá de los límites del ego?

Leyendo un post de un colega bloguero, el cual os recomiendo encarecidamente que leáis antes de continuar con mi escrito aquí, se me ocurrió tratar de dar una visión a su sensacional exposición desde ‘otro lugar’, tal vez como el nombre de esta página indica (“Abismática”), desde un lugar más profundo. Sin ánimo de desmerecer ni de enjuiciar, ni postular que mi visión sea mejor o la más correcta. Simplemente es la verdad que a mi me resuena internamente y la que quisiera compartir con vosotros.

Y de qué va ésto? Pues esto va de los problemas de la vida, de sus injusticias, de la falta de amor por nuestros semejantes por no decir el desprecio de la especie humana por la vida en general. Esto va también de los que reivindican, de los que exigen de forma fehaciente que deberíamos hacer algo al respecto, y respecto a aquellos otros que simplemente se quejan sin hacer nada…

Y yo siento que todo es un sueño, una película, una proyección mental… Somos mentes que sueñan un sueño conjunto, porque todos formamos parte de la misma mente.

Así que… Y si solo fuéramos una mera división de la conciencia universal (llámala Dios, Buda, Alah, o Big Bang o como prefieras llamarle o te resuene más…) que al experimentarse a sí misma, sueña un mundo y una realidad, que no deja de ser más que una proyección intangible a la que hemos dado forma? Y si vivimos, como en nuestros sueños identificados con un personaje que no es ‘real’?

Obviamente todos soñamos un sueño compartido y, tal vez esas intersecciones entre nuestros sueños generan cierto grado de interacción perceptual.

Si alguna vez has visto un cúmulo de burbujas, ya sea en una bañera o las creadas por un niño que juega soplando agua con jabón, podrás observar como estas son como pequeños universos que se tocan unos con otros, conservando su estructura independiente, pero rellenas del mismo vacío…

Pero, qué es realmente la esencia de esas burbujas? Es la capa contenedora de la mezcla jabonosa cuya tensión físico-química conforma una esfera transparente? O es el contenido que encierra? Y haciendo un pequeño ejercicio de visualización: si todas esas burbujas se desintegraran en el mismo instante, que ocurriría con toda ese “vacío conciencia” que encierran las burbujas en su interior?

Imagínate ahora el océano… Acércate a la orilla y llena una botella vacía con agua de mar y ciérrala. Ahora, lánzala al mar… (imaginariamente, eh? Que no se trata de contaminar nada). Que sucede con la botella? Ahí está, en medio del mar flotando en un espacio de “agua de mar” a la que ella ya no pertenece porque hemos delimitado su esencia mediante la botella que la contiene. Ahora, su percepción como botella le dice que es un ‘continente’ con el cual se identifica: soy una botella! Esto genera que empiece a percibir desde su superficie de botella (sus sentidos) una serie de percepciones concretas y limitadas: flota, navega aquí y allá, salta sobre las olas… Esa podría ser la percepción típica de una botella flotando en el mar. Ya no se percibe como agua de mar…

Imagínate ahora que no hay una, sino miles de millones de botellas llenas de agua de mar flotando en el océano… Ahora la experiencia particular de cada botella, se amplia con interacciones varias: choques entre ellas, restricción de movimientos, limitaciones de espacio, malos rollos, enjuiciamientos, unas se amontonan sobre otras y, dependiendo de su mayor o menor contenido empiezan a establecerse niveles de flotación lo cual genera, sobretodo, una especie de malestar ‘hacia afuera’ : no es justo que aquella botella tenga más o menos capacidad, se crean diferencias, por su color, textura, materia, flotabilidad… Y esto empieza a generar toda una suerte de estructuras y organizaciones para organizar las diferencias. Así se crean distintos niveles asociativos, motivados básicamente por el miedo, por el sentido de separación y lo más importante: por el olvido de lo que realmente importa, lo que verdaderamente son, se ha establecido la identificación con el continente por haber olvidado su esencia primigenia.

En la vida real ocurre algo similar. Hemos olvidado que somos polvo de estrellas, que somos una pequeña división de la Conciencia Universal que surca el universo, metida dentro de una minúscula botella de agua! La realidad no es que sea necesario generar cambios externos, ni establecer zonas de limitación de presencia de botellas de agua en el mar, lo que hace falta que cada una de esas botellas reconozca su esencia: ella es el mar! Y se libere…

Lo que hace falta no son nuevos métodos de organización, ni actuar contra las injusticias de las ‘botellas más grandes’, lo que hace falta es acabar con el miedo que genera la separación. Lo que hace falta es que cada una de esas botellas se canse del juego y destape el tapón que la devuelva al océano, mostrando así el camino a las que quieran verlo. Cuando vuelves a ser agua de mar, ya no hay miedo, ya no hay separación. Ya no hay nada que defender porque lo eres todo: eres el océano que contiene al resto de botellas, aún prisioneras de su propia limitación.

Y me diréis, pero si pasa eso y todas las botellas reconocen su esencia, el mar se llenará de una ingente cantidad de ‘cascarones’ de agua o botellas vacías… Es posible. Como también es posible que ese ‘cascarón’ nunca haya existido… Tal vez basta con que una sola de esas botellas recupere su esencia para generar un efecto en cascada de des identificación… Y tal vez incluso eso ya está teniendo lugar.

En definitiva, lo que necesita el ser humano es despertar de su sueño, salir de la matrix, dirigir sus cambios, su atención y su energía hacia adentro, porque ahí es donde realmente puede materializarse el cambio. Lo de fuera, no es más que la proyección de lo que hay dentro. Es la película que proyectamos y de la que nos sentimos protagonistas, porque nos identificamos con el personaje que creemos que somos.

Rompamos la burbuja! Volvamos a formar parte de la conciencia! Tal vez no consigamos que evitar que el sueño siga proyectándose, ni que se vuelva más plácido, pero seguro que dejaremos de sufrir sus limitaciones, porque habremos redescubierto que somos mucho más que el personaje, y podremos disfrutar de un modo más armonioso de la experiencia de la proyección mientras dure el camino de retorno a la fuente.

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Publicado por

Blanca Rios Martín

Desde siempre he sido una persona curiosa, inquieta y autodidacta. He estudiado ciencias de la salud diversas, vinculadas a la psicología y a la nutrición. Me fascinan la fotografía, la artesanía, las setas y la gastronomía. Me encanta leer y, sobre todo, escribir.

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