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Reflexiones sobre el alma

¿Qué es el alma? El término alma o ánima (del latín anima) se refiere a un tipo de entidad inmaterial que poseen los seres vivos cuya descripción, tanto de sus propiedades como características, varía según las diferentes tradiciones y perspectivas filosóficas o religiosas.

Etimológicamente la palabra del latín anima se usaba para designar el principio por el cual los seres animados estaban dotados de movimiento propio. En ese sentido originario, las plantas, los animales y los seres humanos estarían también dotados de alma. Pero, sin entrar a debatir entre las muchas corrientes filosóficas existentes y sus opiniones sobre la existencia del alma y su propósito, me gustaría hablaros en particular sobre la mía propia y sobre cómo se forjó. Por dónde empiezo…

No sabría deciros si lo primero que me cuestioné fue sobre el tema de la reencarnación o si fue a cerca de la existencia del alma. Lo cierto es que ya desde muy niña tenía una idea muy clara a cerca de ello. Este hecho fue inmensamente significativo para mi, ya que cuando empecé a tener capacidad para cuestionarme dicho conocimiento, lo que empecé a preguntarme fue cómo podía yo haber albergado esa certeza en mi interior cuando no tenía edad suficiente como para recibir ni la enseñanza primaria, cuando nunca en mi entorno se habían tratado esos temas, y cuando yo no había podido recibir ninguna información “subliminal” a través de los medios, ya que en mi niñez aún gozábamos de cierta tendencia a clasificar como tabú, cualquier tema que no fuera apropiado para los más jóvenes. Si no había nada antes de nacer… ¿quién puso ahí ese conocimiento? ¿de donde provenía? Pero eso fué años más tarde…

En ese momento, esa certeza sobre la existencia del Alma y la reencarnación, no estaba relacionada con la razón, ni el ego y su necesidad de explicaciones y de respuestas, sino más bien era una imagen mental -como un recuerdo- que mostraba un evento extra terreno donde una interminable hilera de entes se desplazaban por un oscuro vacío, hacia una inmensa y majestuosa Luz, cuya calidez y amor, eran inevitablemente atrayentes, de modo que el desplazamiento de todos y cada uno de esos seres, era ineludiblemente hacia Ella. Aún así también pude observar cómo esos entes, entre los que yo me encontraba, debíamos pasar, en nuestro eterno viaje, por una especie de “procesos formativos” que consistían en pasar por diferentes planos, de diversas densidades encarnando a entes en diferentes estados evolutivos hasta llegar a encarnar uno de los planos más densos de nuestro viaje: el planeta Tierra.

Supe, que en esa experiencia nos tocaba vivir la vida que estábamos viviendo y que, cuando esta concluyera, mi camino proseguiría o bien repetiría el proceso en sucesivas vidas humanas hasta que mi formación en ese plano concluyera, o bien proseguiría hacia el siguiente plano formativo, conviviendo con otros seres, más o menos densos en función de las necesidades de aprendizaje del alma  cuya evolución iría en aumento a pesar de distar aún mucho de la luz primigenia.

Obviamente, en aquel entonces carecía de la terminología y la variedad de datos que tengo hoy en día, pero puedo aseguraros una cosa: que mi certeza y convencimiento era muchísimo mayor que la que puedo tener hoy sobre cualquier tema de ésta u otra índole. No llamaba a las cosas por un nombre concreto, que no sería más que el resultado del acuerdo silencioso al que como seres humanos y como especie llegamos a tener y que conforma nuestra realidad o nuestra percepción de la realidad humana o terrestre, sino que lo veía todo con claridad y una certeza absoluta e inquebrantable, y sin el temor y el freno que acarrea peso del ego y su sinrazón en edades más avanzadas.

Era un conocimiento impersonal y atemporal de un saber no adquirido en esta vida. Pero… ¿de dónde provenía entonces?

-Continuará-

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Publicado por

Blanca Rios Martín

Desde siempre he sido una persona curiosa, inquieta y autodidacta. He estudiado ciencias de la salud diversas, vinculadas a la psicología y a la nutrición. Me fascinan la fotografía, la artesanía, las setas y la gastronomía. Me encanta leer y, sobre todo, escribir.

3 comentarios en “Reflexiones sobre el alma”

  1. Muy interesante… deberías leer a Carl G. Jung (si no lo has hecho ya) que habla sobre el “Inconsciente colectivo”, una parte de nuestra mente, heredada, y que contiene información del pasado en forma de mitos, folklore, simbología antigua, etc, y que suele manifestarse desde el inconsciente a través de los sueños.

    1. Hola Jordi, me alegro de que te resulte interesante el post. Como verás al final del escrito, no está concluido, sino que es una parte de algo más grande, lo que obviamente quiere decir que ya he investigado sobre el tema y que tengo una opinión establecida al respecto. He podido rasgar la superficie en ámbitos tan dispares como la teología, la psicología y otras muchas disciplinas. Pero la que más ha resonado conmigo y me ha llevado a un cierto convencimiento interior ha sido la física cuántica. Esa disciplina en la cuál se habla de dimensiones y en la que desde hace años se formuló una teoría unificada, llamada teoría M, ya que ni los científicos se ponían de acuerdo al respecto. Sé que apoyarme en algo que no está demostrado es un mero acto de Fe, pero también es cierto que gracias a los actos de Fe, la ciencia ha conseguido encontrar el camino para desvelar múltiples misterios y romper viejos convencionalismos que se tenían más que asumidos en el pasado. No voy a adelantar más ahora en cuanto a mi opinión al respecto, porque me quedaría sin el factor sorpresa en la segunda parte del escrito, pero te adelanto que no tiene nada que ver con la mente. Es fruto de algo mucho más sutil. Gracias, no obstante, por tu aportación.
      Un abrazo!

      1. Bueno hay muchas cosas que no son conocidas, demostradas, verificadas o medidas por la ciencia y que constituyen elementos y procesos esenciales de la vida y del universo, y no por ello no existen. 🙂 Okey, esperaremos la segunda parte a ver qué nos traes!

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